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La SARNA es una
parasitación producida por un ácaro denominado Sarcoptes
Scabiei.
Dicho ácaro
es muy pequeño (0,1 mm), necesitándose un microscopio
para poder observarlo. Estos ácaros hacen un túnel en
la capa más superficial de la piel, donde viven y se reproducen.
La presencia de
una erupción cutánea con picor, típico de la SARNA,
es debida a una reacción de tipo alérgica al ácaro.
Suele comenzar unas cuatro semanas después del inicio de la infestación.
Las zonas corporales
más comúnmente afectadas son los espacios interdigitales,
las áreas de flexión de las muñecas, las axilas,
las nalgas, la porción baja de la espalda, el escroto y las mamas.
En lactantes y niños, así como en ancianos, puede extenderse
por mñás zonas del cuerpo, llegando incluso a afectar
al cuero cabelludo.
Debido a que el
picor tarda unas semanas en presentarse, resulta muy fácil que,
en la fase inicial, una persona contagie a otra a pesar de que no tenga
picor o erupción. La transmisión es sencilla, por ello
debe tenerse en cuenta al tratar al enfermo que también deben
tratarse a las personas de su entorno familiar, incluso laboral.
Existe una variante,
la denominada SARNA NORUEGA, que puede afectar a personas con déficits
innmunitarios, como es en caso de personas con SIDA.
El tratamiento de
elección es Permetrina al 5%. Muchas veces lo que ocurre es que
la parasitación se confunde con otras enfermedades, siendo necesaria
la observación al microscopio de los ácaros, sus huevos,
sus heces. Para ello debe hacerse un raspado de la piel y observarlo
al microscopio. En fase de infestación, no resulta sencillo demostrar
la presencia de ácaros, por ello la manifestación del
prurito y las lesiones en la piel son suficientes para sugerir el diagnóstico
y posterior tratamiento.
Tratamiento
Aplicar una capa
de crema con Permetrina al 5%. Debe procederse a la aplicación
de la crema mediante un cuidadoso y meticuloso masaje desde la cabeza
hasta la planta de los pies. No es neecsario el baño antes de
la aplicación de la crema, debiendo dejar que ésta actúe
por un período de 8 a 14 horas procediendo, transcurrido dicho
período, al baño o ducha.
Raramente, en el
caso de los adultos, la infestación alcanza el cuero cabellido,
aunque en lactantes y ancianos puede ocurrir. Por lo tanto, en estos
casos se debe aplicar la crema en cuero cabelludo, cuello, frente y
sienes.
Se insistirá
con especial cuidado en las zonas más afectadas, como espacios
interdigitales de manos y pies, axilas e ingles, genitales externos
y surco anal.
Debe tenerse en
cuenta que las uñas pueden contener ácaros o huevos al
haberlos arrastrado durante el rascado, por ello también deben
tratarse con crema.
Una vez se ha aplicado
la crema, debe dejarse en contacto con la epifermis por lo menos durante
12 horas, tras lo cual puede procederse a una ducha o baño. Resulta
recomendable la utilización de agua templada o fría para
el lavado.
Debe tenerse en
cuenta que el prurito persistente en pacientes con sarna, una vez ya
ha sido tratado, puede ser debido a respuestas de hipersensibilidad.
Este prurito irá cediendo lentamente.
Es necesario considerar
la posibilidad de la existencia de una reinfestación, puesto
que es relativamente fácil que se produzca dicha reinfestación
si el paciente no ha seguido las pautas referentes a ropa y a artículos
de uso que no puedan lavarse, así como a un posible contagio
por parte de las personas que tienen un contacto más estrecho
con él y no ha sido tratadas.
En la SARNA es esencial
seguir una serie de medidas higiéniccas en el ámbito familiar.
Debe tenerse en cuenta la precaución de cambiar cada día
la ropa, tanto de vestir como la de cama, para así evitar posteriores
infestaciones. La ropa puede introducirse en la lavadora, siendo muy
recomendable el uso de secadora cuando las prendas lo permitan.
Con aquellos artículos
que no puedan lavarse, pueden introducirse en bolsas de plástico
y cerrarlas de modo hermético, dejándolas así por
un período de 10 días.
El tratamiento debe
realizarse de modo simultáneo a todos los contactos del paciente
infestado (todo el grupo familiar, compañeros de trabajo o escuela),
ya que el contagio puede hacerse por un contacto directo y prolongado
con las personas infestadas, pero también existe la transmisión
indirecta a través de ropa, cama, toallas, etc..., aunque en
este último caso la incidencia es mucho menor.
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